¿Tan mal estamos de conectividad? [2]

Hace tan solo unos días publiqué un post (Sabaté: ¿Tan mal estamos de conectividad? [1]) con el objetivo de reflexionar sobre la ‘mediocre’ posición obtenida por España en índice de conectividad ‘Networking Readiness Index‘ (NRI) calculado por la ‘World Economic Forum‘ (WEF).

En el post se explicaban las componentes y los subíndices en que se basa el cálculo del índice y se analizaban los 10 indicadores mejor y peor situados. El objetivo de este nuevo post es ampliar el análisis tipificando en que componentes y subíndices se concentran los indicadores mejor y peor situados y formular algunas conclusiones que promuevan cierto debate.

En primer lugar se tipifican los 10 mejores indicadores (ver tabla 1).

tipologia 10 mejores
Tabla 1: Tipificación de los 10 indicadores mejor posicionados

Cabe destacar que 7 de los 10 mejores indicadores pertenecen a la componente readiness, lo cual en si mismo es un dato positivo por el potencial que supone tener un buen ranking en este tipo de criterios, que por su naturaleza deberían mejorar la posición en el ranking en los próximos años. Se hace referencia a los criterios ‘Quality of management schools 2006′, ‘Business monthly telephone subscription 2005′, ‘Business telephone connection charge 2005′, ‘Residential telephone connection charge 2005′, ‘Cost of mobile telephone call 2005′ y ‘High-speed montly broadband subscription 2006′.

Y segundo lugar y de manera análoga, conviene tipificar los 10 indicadores peor situados (ver tabla 2).

tipologia 10 peores
Tabla 2: tipificación de los 10 indicadores peor posicionados

Se observa que los peores indicadores se distribuyen en parecida proporción en dos de las componentes, la de ‘environment‘ y la de ‘readiness‘. Por otra parte y desde otro punto de vista, la mayoría de los subíndices afectados tienen que ver, en mayor o menor medida, con la administración. Esto está claro en relación a los subíndices Government readinees y Government usage, pero lo mismo ocurre en otros subíndices como el de Market environment, donde destaca el caso del indicador que mide el tiempo necesario para abrir una empresa, que muestra muy malos resultados y tiene una relación directa con la administración.

Tomando en consideración el análisis efectuado en este post y los datos presentados en el post anterior (Sabaté: ¿Tan mal estamos de conectividad? [1]) pueden ponerse a debate algunas conclusiones, lógicamente desde la prudencia que aconseja la incertidumbre sobre el tema y el alcance del análisis realizado.

• En primer lugar decir que los resultados confirman las intuiciones de muchas de las personas interesadas en el desarrollo de la Sociedad de la información, tanto en cuanto se perciben aspectos que están funcionando bien y otros que no. Así por ejemplo, en la componente ‘readiness‘ aparecen 7 indicadores entre los 10 mejores y 4 entre los 10 peores, y en general, en las listas de los 10 mejores y 10 peores hay indicadores de todas las componentes.

• La componente ‘readiness‘ muestra resultados un tanto sorprendentes. Sus mejores indicadores son una oportunidad de mejora (7 de ellos están en la lista de los 10 mejores) y sus peores indicadores suponen un peligro (4 de ellos están en la lista de los 10 peores), si bien pueden verse también como una oportunidad, dado que hay mucho margen para mejorar. En términos generales, los datos inducen a pensar que los costes y las tarifas de los servicios TIC en el marco empresarial no perjudican la posición en el ranking, mientras que los niveles de calidad en la educación, la formación de científicos y matemáticos y la falta de visión de las políticas de gobierno si que la empeoran. Aquí procede dar cabida al matiz que aporta un comentario de Ismael en la primera parte de este post, en la línea de también considerar el valor absoluto calculado para un indicador, tanto en cuánto aún siendo éste mejor que la del índice agregado, cabría considerar si su valor es el óptimo en relación al contexto en el que se enmarca España. En este sentido, incluso para los indicadores mejor valorados, cabría realizar en algunos casos un análisis menos optimista.

• La componente ‘environment‘ destaca por presentar 5 indicadores entre los diez peores y sólo 1 entre los diez mejores, si bien el ranking según esta componente (30) se sitúa 2 posiciones por delante que en el ranking a nivel global (32). Los factores más negativos en esta componente se concentran en el subíndice relativo a la política y al marco legal, destacando criterios como el tiempo necesario para iniciar un negocio, el peso del marco regulativo, los impuestos y los aspectos legales y jurídicos.

• La componente ‘usage‘ es la que presenta un comportamiento menos extremo, lo cual es compatible con el hecho de que sólo 1 de sus indicadores está en la lista de los diez peores y sólo 2 están en las lista de los diez mejores. Además cabe observar que para esta componente se calcula la misma posición que para el índice global (32). Destacar que su peor criterio se refiere al bajo éxito de las políticas gubernamentales de promoción de las TIC, un factor más o menos relacionado con el de la visión de las políticas de gobierno.

• Finalmente, desde el punto de vista de los agentes (administración y empresas), parece claro que de los perores indicadores se concentran en los subíndices relacionados -directa o indirectamente- con la administración (más de la mitad). Curiosamente, los indicadores relacionados con los subíndices de Business ofrecen mejores resultados que el índice agregado (5 de ellos están entre los 10 mejores y ninguno entre los 10 peores).

Hasta aquí me atrevo con las conclusiones. Si bien se trata de conclusiones tentativas y muy relativas, creo que servirán para enfocar el debate. Ésta y no otra es mi intención. Ahora es su turno.

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