La huella en internet

El rastro de nuestros datos en la red es tan profundo como las secuelas que deja una bomba atómica tras su detonación.
Un ciudadano de Madrid denunció al Juzgado de primera instancia número dos de la capital castellana a dos diarios españoles, ABC y el País, y a Google Spain por delitos contra el honor y la intimidad. El sujeto afirma que no encuentra trabajo desde el años 2009 por culpa de una información aparecida en la red. Esta información tiene que ver con una pena que se le imputó hace años por apropiación indebida de la que fue absuelto por el tribunal supremo.
Según el personaje esa información y el hallazgo de la misma en internet por parte de las empresas contratantes, hace que le sea del todo imposible encontrar trabajo. De esta manera pidió una indemnización de 800.000 euros que la ley le denegó por puros trámites legalistas.
Más allá de la noticia de tipo jurisdiccional, lo que nos interesa en este caso, es el peso que tiene la información que publicamos en la red.
El caso de este sujeto del que no se ha rebelado el nombre, es un ejemplo extremo de lo que sucede cuando nuestra vida trasciende al espacio virtual. Sin duda la asociación entre no encontrar trabajo y la demanda de este señor es un poco exagerada, más cuando el delito que no había cometido se había producido hace ya años. Tal vez lo que suceda verdaderamente se llama crisis con más de cuatro millones de parados.
Aún así no es raro pensar que lo que se publica en la red de la forma más inocente tiene un peso muy importante. Son muchos los casos de usuarios que cuelgan sus fotos en las redes sociales y que más tarde son rastreados por las empresas contratantes. Así, que, cuidado con lo que decidimos poner en la realidad virtual.

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